LOS CIENTÍFICOS
En 1892, con la finalidad contrarrestar a la oposición se creó el grupo porfirista Unión Liberal, el cual estaba conformado por políticos, intelectuales y empresarios. Este grupo empezó a ser conocido como los científicos, debido a que aseguraban apoyar sus argumentos en principios de la ciencia positivista. Una de las tareas de la Unión Liberal fue preparar la tercera reelección de Porfirio Díaz, la cual “significaba un sacrificio de las esperanzas democráticas, aunque esto quedaba justificado por las circunstancias. La paz, ahora establecida, debía preservarse y México no podía instrumentar la democracia plena de la Constitución de 1857 sin caer en el riesgo de la anarquía”.
El nuevo periodo se inició en condiciones de aguda crisis económica, lo que afectaba las circunstancias sociales y repercutía en el ámbito político. La pérdida de las cosechas no sólo afectaba la producción agrícola, sino que también sumía en la miseria y en el hambre a la gran mayoría de la población campesina y a la gente pobre de las ciudades. La depreciación de la plata paralizó la producción de este metal, lo que produjo la devaluación del peso mexicano, lo que a su vez fue desastroso para las actividades comerciales del país. Muchas empresas extranjeras se retiraron, mientras los banqueros esperaban que mejorara la situación.
En mayo de 1893, José Ives Limantour, perteneciente al grupo de los científicos, ocupó la Secretaría de Hacienda. La situación era tan desesperada que la prensa propuso que se suspendiera el pago de la deuda externa, a pesar de la experiencia de 1861. Tal propuesta estuvo a punto de ser aceptada, ya que el presidente y su gabinete no veían otra salida a la grave situación del país, pero Limantour pidió tiempo antes de optar por una medida tan arriesgada. Así comenzó la tarea con la que habría de pasar a la historia como el autor de la hazaña de salvar la economía mexicana en un momento en que parecía inevitable que sucumbiera.
Limantour se ganó la confianza del presidente, del país y de la banca extranjera. Al superar la crisis, el gobierno recuperó sus fuerzas y el dictador su prestigio. La prensa opositora no tuvo más remedio que elogiar la obra del ministro de Hacienda, y no pudo contar con armas efectivas en contra del régimen porfirista, que garantizaba su permanencia en el poder.
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